El perdón
Salutación y reflexión sobre el perdón cristiano.
Omar, esclavo de nuestro Señor Jesucristo y llamado a predicar el evangelio de Dios por todo el mundo a todos los Hijos de Dios esparcidos por la Tierra que tienen hambre y sed de justicia.
La paz de Dios sea con todos ustedes.
El perdón
El amor de Dios ha sido manifiesto a todos en que nos perdonó de todos nuestros pecados y nos limpió con la sangre preciosa de su hijo Jesucristo.
El perdón de Dios es una de sus cualidades maravillosas por la cual hemos conseguido apaciguar nuestras conciencias pecaminosas y encontrar refrigerio en este mundo vil.
Su perdón no es superficial, sino que penetra hasta lo más profundo de nuestras almas y nos limpia de todo mal.
¿Ha sufrido insultos? ¡Yo también los he sufrido en abundancia!
¿Ha tenido que padecer calumnias y humillaciones? ¡Yo también las he padecido hasta desear partir con el Señor!
Pero, ¿de qué manera manifestamos nuestro amor por nuestros hermanos y mayormente por los que nos persiguen y se constituyen así en nuestros enemigos?
Perdonándolos, así como Dios nos perdonó primero.
No guardando rencor por los que nos persiguen y no devolviendo mal por mal; antes bien, a cualquiera que nos ofenda le brindaremos nuestro amor cristiano.
¡Cuántas veces he tenido que luchar fuertemente contra esta carne pecaminosa que me induce a hacer el mal!
Si no fuera por la fuerza en virtud del que me imparte poder, Jesucristo, no habría salido victorioso de ninguna de mis luchas.
Y como humanos pecaminosos, no existe ni uno solo que sea varón perfecto; muchas veces he ofendido a muchos individuos.
¿Eso me hace feliz? ¡No! Al contrario, contrista mi alma y hace que llore por haberle fallado a Dios.
Sabemos que Satanás no duerme, pero nosotros nos quedamos dormidos muchas veces y dejamos que la influencia del Diablo penetre en nuestras mentes y actuemos insensatamente para con los demás.
¿Le he ofendido? ¡Le pido perdón! ¿Le he causado oprobio? ¡Le pido que me disculpe por haberlo hecho!
Le pido a mi Dios que me dé fortaleza para poder soportar esta pesada carga que llevo sobre mis hombros por haber sido débil cuando debí ser poderoso.
En el nombre de Jesucristo y por su sangre poderosa, mediante el Espíritu Santo de nuestro Dios Jehová, le pido que pase por alto las veces que he actuado tontamente contra usted al haberlo ofendido o haber actuado insensatamente y hablado con palabras execrables contra usted.
No estoy poniendo excusas, ni estoy defendiéndome por lo que he hecho o hablado contra usted que lo he ofendido,
Usted tiene razón cuando dice que le he injuriado y he actuado como una persona que no es cristiana, usted tiene razón cuando me llama hipócrita y mentiroso,
Pues ¿de qué otra manera se le puede llamar a alguien que llamándose cristiano habla deshonrosamente contra sus semejantes?
Si usted, a quien he ofendido, decide otorgarme el perdón, le aseguro que Dios se lo tomará en cuenta y su galardón será grande en el cielo una vez que estemos delante de la presencia de nuestro Dios.
Olvidemos el orgullo y dejemos de discutir sobre quién comenzó la lucha, quién lanzó la primera ofensa, quién dijo la primera palabra con desdén;
Mejor acudamos a los pies de nuestro Señor y pidámosle sabiduría para perdonar a quienes nos ofenden.